jueves, 26 de febrero de 2026

Visita a la Academia General Militar

 



Visita a la Academia Militar de Zaragoza

Una mañana con muy buen sabor de boca.


Hay visitas que se recuerdan y se guardan como algo muy especial y esta fue una de ellas.

La excursión que realizamos a la Academia Militar de Zaragoza fue, sin duda, una de esas experiencias que dejan un recuerdo muy bonito.

Salimos a las diez y media de la mañana, llenos de ilusión. El autobús nos llevó directamente a la Academia, donde nos esperaban varios mandos militares que nos recibieron con una cercanía y amabilidad extraordinarias; fueron realmente encantadores. Nada más llegar, nos ofrecieron un almuerzo sencillo pero muy bien preparado, con cruasanes recién hechos, galletas, zumos, bebidas y un café estupendo, detalle que marcó desde el primer momento el trato humano y atento que nos acompañó durante toda la jornada, (aunque creo que este tipo de agasajo nos lo dispensaron gracias a Ilda).


A lo largo de la visita nos guiaron por las instalaciones, explicándonos la historia y el funcionamiento de la Academia. En un salón de actos, cómodamente sentados, nos hablaron con claridad y orgullo de la labor que allí se realiza. Los jóvenes estudian distintas carreras universitarias, pero su formación va mucho más allá de los libros, poniendo un gran énfasis en valores como la convivencia, el honor, la ética, el respeto y el no dejar nunca a nadie atrás.



Además del estudio, el deporte y la vida en comunidad forman parte esencial de su día a día. Nos llamó especialmente la atención que, cuando algún alumno tiene dificultades, se le apoya y anima para que continúe. Visitamos también la biblioteca y varias salas de exposición, lo que nos permitió conocer mejor su historia y dio a la visita un significado aún más profundo.


Historia, símbolos y tradiciones

La Academia Militar es también un lugar cargado de símbolos tanto pasados como presentes. Entre ellos destaca el manto de la Virgen del Pilar, figura de gran significado espiritual y emocional para la Academia, así como la bandera histórica entregada por la Reina María Cristina, bordada por ella misma, un gesto que une la historia de España, la monarquía y el Ejército en un símbolo de compromiso y servicio.



Estos elementos recuerdan que la Academia no solo forma profesionales, sino personas con valores sólidos, conscientes de que su misión es servir a la sociedad, tanto en tiempos de paz como en momentos de conflicto y que les toca sufrir con las consecuencias o decisiones de políticos que no están a la altura de estos militares que dedican su vida a construir y asegurar una sociedad segura y estable.


Una despedida que emociona

El final de la visita fue, sin duda, un momento muy emotivo. Cuando subimos al autobús para regresar, y este comenzó a arrancar, todos los mandos y militares que nos habían acompañado se colocaron frente a nosotros y nos despidieron con el saludo militar.

Fue un gesto solemne, respetuoso y profundamente conmovedor, que emociono a mas de uno y que nos dejo un sentimiento de agradecimiento sincero. Agradecimos la cercanía, amabilidad y paciencia que tuvieron con nosotros, por su atención.

El mensaje que me llevé de esta visita es que los militares no solo se preparan para la guerra, sino que trabajan cada día por la paz, la seguridad, la ayuda en situaciones de catástrofe y el servicio a los ciudadanos. 


Aunque deban acatar órdenes, eso no significa que dejen de lado la enseñanza recibida en valores como la ética y el honor. Esta experiencia me hizo comprender que detrás de cada uniforme hay personas con una profunda vocación, con principios firmes y una gran humanidad. Y que el honor, la responsabilidad y el compañerismo siguen siendo, hoy más que nunca, valores imprescindibles para construir una sociedad mejor.

Nota: No se mencionan los nombres ni los cargos de los militares que nos acompañaron, por prudencia y por respeto a su seguridad, dadas las circunstancias actuales.